El campo profesional de la lingüístas pueden agruparse tradicionalmente en tres grandes áreas:

La primera concierne a la descripción de las lenguas indígenas, patrimonio cultural de México amenazado por la extinción, tarea a la que es necesario dedicar mayores esfuerzos debido a su importancia en la comprensión cabal de la problemática indígena y, por supuesto, como fuente de información y conocimiento lingüístico.

La segunda se refiere a la descripción del español de México, vehículo oficial de la transmisión informativa y cultural en nuestro país. Entre la diversidad de problemas que emergen en la enseñanza del español como primera o segunda lengua se cuenta la variación social y regional que la lengua experimenta en todo el país y que exige un estudio exhaustivo del que se deriven mejores procedimientos y materiales educativos que optimicen el aprendizaje para todos los grupos sociales.

La tercera y última engloba el estudio de la adquisición de la lengua oral y escrita, las patologías y el diseño de instrumentos de detección y programas de remedio asociados con éstas. Las ofertas de trabajo provienen, en primer lugar, de las instituciones estatales encargadas de tratar los asuntos indígenas, entre otras, el Consejo de Desarrollo Indígena (CDI), el INEA, el INAH y las direcciones generales de educación indígena.

Las instituciones de educación medio y superior constituyen otra fuente de empleo para los lingüístas, tanto en la docencia como en la investigación, sobre todo en proyectos relacionados con la descripción de las lenguas, la elaboración de diccionarios y la adquisición y enseñanza del español como primera y segunda lengua.