A toda la comunidad de la ENAH:

Posicionamiento de la Dirección frente al documento “Comunicado urgente desde el paro estudiantil ENAH”

Habiendo conocido el contenido de este documento en el contexto de la inauguración del Foro Internacional de Megaciudades, que se realizaba el día de ayer en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, ante la imposibilidad de ocupar los espacios programados dentro de nuestras instalaciones, y donde un grupo de estudiantes tomó la palabra en presencia de diversas personalidades de las humanidades, nos permitimos señalar lo siguiente:
Una parte significativa de los problemas que los estudiantes señalan como medulares en el diagnóstico de la situación actual de la ENAH han sido reconocidos por la Dirección a lo largo de los dos años y ocho meses que lleva al frente de esta casa de estudios. Tal es el caso de la necesidad de mejorar las condiciones laborales y salariales de los profesores de asignatura -en quienes recae una parte muy significativa de la carga docente de nuestras licenciaturas y posgrados- y la urgencia de contar con recursos para la solución de problemas de infraestructura y carencias para la realización del trabajo de campo, así como para la difusión de las investigaciones de profesores y alumnos, además de otros que ya han sido expuestos en la carta abierta que hemos dirigido a la comunidad escolar el día de hoy 11 de septiembre.

Otros temas señalados por los estudiantes, enunciados al amparo de una supuesta opacidad en el manejo de recursos y gestión de apoyos por parte del INAH y otras instituciones, evidentemente responden al desconocimiento de informes y documentos que han sido hechos públicos en diferentes momentos ante el Consejo Técnico, las Academias e incluso mediante convocatorias públicas y la difusión interna de la Escuela. Tal es el caso de la situación de la llamada Torre de Investigación; los apoyos a la titulación y el desempeño académico y el redireccionamiento de parte del gasto básico de la Escuela para aliviar escalonadamente los problemas de seguridad y accesibilidad del inmueble. Con relación a esto último, cabe señalar también que a raíz de los sismos de septiembre de 2018, se ha puesto especial empeño en la conformación de la Unidad Interna de Protección Civil, iniciativa que ha recibido escasa atención por parte de algunos de los sectores que conforman nuestra comunidad. Aplaudimos el interés de los estudiantes por atender este tema de tan alta importancia, pero es conveniente insistir que una adecuada cultura de la seguridad requiere de la concurrencia de todos y no se reduce a la inversión de recursos en la materia.

Mención aparte merecen las sanciones aplicadas a infractores en materia de acoso y conductas antiuniversitarias, que también han sido transparentadas en su oportunidad ante los órganos colegiados pero que según se observa, no obran en conocimiento de los miembros de la asamblea, por lo que difundir de manera más amplia esta y otras informaciones será una tarea a la cual la Dirección tiene disposición a abocarse una vez que se reanuden las actividades escolares.

Otro conjunto de demandas escapan a las atribuciones del equipo directivo, así como a la de las autoridades del INAH, pues reglamentariamente pertenecen al campo de operación de los órganos colegiados, mismos que están constituidos por representantes de todos los sectores. Tal es el caso de la eventual readecuación de las normas internas, la generación de nuevos protocolos para atender los casos de hostigamiento y violencia de género -en el caso de que lo existente en la materia fuese insuficiente o inadecuado para nuestras necesidades- y el nombramiento de un Defensor de los Derechos Universitarios. En este caso, fue iniciativa de las autoridades desahogar ese proceso, sin embargo no ha habido acuerdos al interior del Consejo Técnico en torno a los mecanismos idóneos para presentar candidaturas ni efectuar el nombramiento de un/a ombudsman.

Finalmente, existen demandas particulares como lo concerniente a la contratación de un médico de tiempo completo y la instalación de un comedor universitario que definitivamente requieren de la gestión de parte nuestra frente a las autoridades, quienes sin duda se mostrarán sensibles frente a necesidades concretas y sensibles de nuestra comunidad. Es, en definitiva, obligación de la dirección recurrir a las instancias correspondientes y llevar a buen término estos temas.

Ahora bien, consideramos imprescindible señalar que la Dirección de la ENAH nunca se ha cerrado al diálogo ni ha desestimado las demandas estudiantiles. No obstante, ha sido acusada de desatender dichas exigencias y de ser responsable del paro que actualmente mantiene paralizadas las actividades sustantivas y adjetivas de la Escuela. Negamos categóricamente esta acusación, pues en ningún momento antes de la coyuntura actual se dirigió a nosotros ninguna comisión ni colectivo estudiantil para establecer mecanismo alguno de intercambio de ideas, negociación o realización de trabajos coordinados. Creemos que en todo proceso democrático es indispensable conducirse con la verdad y que las acusaciones en falso en nada abonan a la resolución de problemáticas que son, en última instancia, comunes a las autoridades y el resto de los sectores.

Llamamos, por lo tanto, a los estudiantes agrupados en esta asamblea a acercarse al resto de la comunidad escolar y a la Dirección con ánimo de diálogo y no de confrontación. Y somos enfáticos en señalar que mientras se perpetúe el paro que actualmente daña a la Escuela en su conjunto, no existen condiciones para llegar a acuerdos, socializar información ni emprender gestiones ante instancias y autoridades pertinentes.
De todos como comunidad depende el futuro de nuestra Escuela.

Fraternalmente
La Dirección

 

 

 

 

 

A toda la comunidad de la Escuela Nacional de Antropología e Historia

La indignación de los estudiantes universitarios ante los actos porriles que se suscitaron recientemente en la UNAM es, en definitiva, un sentir compartido por todos los sectores que componen nuestra comunidad escolar. Como autoridades coincidimos en la necesidad de erradicar toda forma de violencia del medio académico y el resto de la sociedad mexicana. Reconocemos que la pronta reacción del sector estudiantil pone en evidencia que las generaciones actuales continúan, con dignidad, la tradición de sensibilidad social y espíritu solidario que siempre ha caracterizado a nuestra escuela y al pensamiento antropológico e histórico del país. Eso nos llena de orgullo y nos sumamos al clamor de que prevalezca un clima de tolerancia, tranquilidad e inclusión en nuestras casas de estudio. De ese modo, seremos el ejemplo que de nosotros esperan otros sectores sociales.

En ese mismo sentido, expresamos nuestro compromiso por contribuir a que la transición política que hoy se encuentra en curso suceda en un contexto de normalidad y transparencia democráticas, sin la intromisión de intereses ocultos, y menos de quienes recurren a la manipulación y la violencia desatando hechos desafortunados como los que se vivieron en días pasados en la Máxima Casa de Estudios, institución hermana a la que debemos nuestra solidaridad y respeto.

Sin embargo, la movilización estudiantil derivó en un paro de actividades que, a pesar de haberse anunciado inicialmente por 48 horas, hoy cumple ya una semana, lo que ha provocado incertidumbre y malestar en un número importante de miembros de nuestra comunidad.

El grupo que sostiene la prolongación de este paro ha señalado en asambleas y comunicados que el tema nodal de discusión ahora concierne a situaciones y problemas específicos de nuestra institución, entre los que se cuentan no sólo el cese a la violencia, sino también la defensa de la educación pública superior, la necesidad de incremento a su presupuesto, la dignificación de la actividad docente, la mejora a las condiciones laborales de los profesores de asignatura, la necesidad de dar mantenimiento a las instalaciones, la erradicación del tráfico de sustancias enervantes y el hostigamiento de género en el medio académico, entre otras. Estas preocupaciones coinciden con las que la Dirección de la Escuela ha identificado y expresado de cara a la comunidad y ante las autoridades superiores. Buena parte de las actividades institucionales que realizamos cotidianamente están guiadas por el interés de enfrentar con ímpetu las dificultades con las que nos encontramos para atender esta problemática. Por lo anterior, constatamos que nuestras acciones van en el sentido correcto y que comulgamos con los intereses de la comunidad a la cual tenemos el alto honor de representar.

Pero además, quisiéramos añadir otras preocupaciones a las ya expresadas: es necesario repensar, de manera auto-crítica y creativa, el papel de la antropología e historia en las sociedades contemporáneas, en particular en nuestro país. Para ello es preciso, desde nuestro punto de vista, reconsiderar la vigencia y actualidad de los planes de estudio, nuestras formas de trasmitir el conocimiento y la trascendencia de la actividad docente y de investigación frente a una sociedad que espera, cada vez con mayor avidez, la aportación de las humanidades para la construcción de un mundo mejor. Es también preciso, como ya lo ha señalado el movimiento estudiantil, contemporizar nuestros mecanismos de decisión y normatividad interna. Pero estas acciones sólo pueden realizarse en el marco del aula, los cuerpos colegiados y la normalidad institucional.
Difícilmente es posible profundizar en la reflexión y garantizar la inclusión de todos los actores involucrados mientras de manera explícita se establece el paro como “un dispositivo de presión y confrontación con las autoridades” y se enuncian sospechas y acusaciones infundadas sobre el accionar del equipo directivo, el uso del presupuesto o la actividad laboral de los investigadores que constituyen la planta de base del profesorado. Cuando se clama por un mantenimiento digno de las instalaciones y al amparo del paro de actividades se grafitean las paredes y se vandaliza sin respeto alguno a la que debiera ser vista como la casa de todos nosotros. Más aún, cuando se señala que la solución a los problemas que nos aquejan “nunca va a venir de las instituciones” o que las autoridades del INAH y la ENAH se han negado sistemáticamente al diálogo, cuando periódicamente se ha informado y discutido en torno a estos y otros tópicos en los Consejos, especialmente en el Técnico, que es el máximo órgano de decisión y de representación de todos los sectores que conformamos la ENAH.

Llamamos al sector estudiantil -tanto el que hoy se aglutina en torno a las asambleas, como a aquellos que no se han expresado de manera organizada- a sumarse, con motivo del 80 aniversario de nuestra escuela, a una reflexión colectiva que sea fiel a la exigencia de pluralidad, inclusión y espíritu democrático a la cual hoy se alude con tanto ahínco. Las modalidades de participación son múltiples, tales como mesas, foros, conferencias, donde el intercambio de ideas esté abierto también a la comunidad de antropólogos e historiadores en su conjunto. Ese ha sido el espíritu de nuestra convocatoria a conmemorar nuestra octogenaria existencia colectiva, donde todos los sectores se agreguen y aporten en un marco de respeto a la diferencia.

Pero para ello, es indispensable que la escuela reanude actividades a la brevedad, no con el propósito de desmovilizar las actividades políticas de los sectores en lucha, a las que esta Dirección ha guardado respeto, incluso trasladando actividades programadas a otras sedes, sino con la intención de profundizar y ampliar, de modo incluyente, un programa de renovación, reflexión, revitalización y posicionamiento ante la sociedad mexicana. Toda tarea académica cuenta necesariamente con un sustrato administrativo y logístico invisible y subterráneo que hace posible un evento, el pago de una quincena, el trámite de una beca o el debido seguimiento a un curso extracurricular. Un centro de producción del conocimiento, llámese universidad o centro de investigación, es inoperante mientras existan impedimentos para realizar las tareas logísticas y de gestión que culminan en el salón de clases, el montaje de una exposición, la presentación de una conferencia o la producción de un libro.
Sumemos, incluyamos, ampliemos, profundicemos, cuidemos, continuemos, sin causar daño a ningún sector de todos cuantos nos constituyen.
Esa es nuestra visión y propuesta.

Fraternalmente
La Dirección de la ENAH.

 

#ENAHinforma Los próximos días 1 y 2 de Noviembre de 2017 se suspenden clases en la ENAH, el día 3 de Noviembre habrá labores normales. Para mayores informes contacten a Paola, les dejamos los datos:
Paola Cristina Pérez Merino
Edificio principal (planta baja)
Teléfonos (55) 5666-3454 / (55)5666-3161 / (55)5666-3228 / (55)5606-0487
Ext. 411908 y 411909
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